Obispo de Milán en el siglo IV, san Ambrosio es uno de los cuatro grandes doctores de la Iglesia latina. Autor prolífico, redactó numerosos tratados exegéticos, morales y dogmáticos, mientras luchaba contra la herejía arriana. Es también célebre por haber bautizado a san Agustín y por haber estructurado la liturgia ambrosiana.
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ESCRITOS DE SAN AMBROSIO.
Tratados sobre el Antiguo Testamento
Ambrosio comenta los relatos del Génesis y las figuras patriarcales, privilegiando a menudo el sentido alegórico y místico para instruir a los fieles y a los catecúmenos.
1° El Hexamerón, o Tratado sobre los seis días de la creación, escrito hacia el año 389. Está distribuido en nueve discursos, hoy reunidos en seis libros, que responden a cada uno de los días de la crea ción. San Ambr Saint Ambroise Santo que se apareció en visión a Bruno. osio siguió en part e a san Basi saint Basile Padre de la Iglesia griega que influyó en Ambrosio. lio, quien escribió sobre la misma materia.
2° El libro del Paraíso, escrito hacia el año 375, tiene por objeto prevenir a los sencillos contra los artificios de los herejes que abusaban de la Escritura. El Santo examina quién es el autor del Paraíso, qué es el Paraíso, cómo fue seducida Eva por la serpiente, etc.; pero al tratar estas cuestiones, se apega menos a la letra que al sentido alegórico.
3° Los dos libros sobre Caín y Abel fueron compuestos inmediatamente después del libro del Paraíso, y son una continuación de este. En ellos se trata del nacimiento, la vida, las costumbres y los sacrificios de Caín y Abel.
4° El libro sobre Noé y sobre el Arca, escrito hacia el año 379, comprende la historia del diluvio y del arca de Noé. Es una lástima que no tengamos esta obra completa, pues es una de las mejor trabajadas de san Ambrosio. Noé es presentado allí como un modelo de virtud para todos los hombres.
5° Los dos libros sobre Abraham, escritos hacia el año 387, parecen estar compuestos de los discursos que san Ambrosio había dirigido a los catecúmenos durante la Cuaresma. Se encuentra en el primero un bello elogio de Abraham, de sus acciones y de sus virtudes; el segundo libro es menos interesante. Parece haber sido corrompido en algunos lugares por los herejes.
6° El libro sobre Isaac y sobre el Alma, escrito también hacia el año 387. Es una de las obras más estimables de san Ambrosio. En él se trata, con ocasión del matrimonio de Isaac con Rebeca, de la unión del Verbo con el alma, lo que conduce a una paráfrasis del Cantar de los Cantares. Se debe juzgar por ello que el santo doctor se apega principalmente al sentido místico.
7° El libro del bien de la Muerte, escrito en la misma época. El autor muestra allí que la muerte no es terrible en sí misma, que libera al alma de sus lazos; que nos pone en la feliz necesidad de no pecar más, y que puede servirnos de paso a la bienaventuranza eterna. Termina con una descripción de esta bienaventuranza y exhorta a los fieles a desearla.
8° El libro de la Huida del siglo es de la misma época. Está lleno de instrucciones sólidas sobre la vanidad de los bienes del mundo, sobre el peligro de sus encantos, sobre la fragilidad de la naturaleza humana, sobre la necesidad que tenemos del socorro de Dios, etc.
9° Los dos libros de Jacob y de la vida bienaventurada son de la misma época. Es una recopilación de instrucciones dirigidas a los neófitos para enseñarles los medios de adquirir la santidad de vida a la que se habían comprometido por los votos del bautismo. Estas instrucciones son confirmadas por ejemplos, y sobre todo por el del patriarca Jacob, a quien las aflicciones y las adversidades no impidieron ser feliz con esa felicidad que produce la fidelidad al Señor.
10° El libro del patriarca José, escrito hacia la misma época, así como el siguiente. Se encuentra en él el elogio de las virtudes y sobre todo de la castidad de José. El Santo instruye allí a los padres y madres sobre la manera en que deben repartir su afecto entre sus hijos.
11° El libro de las Bendiciones de los patriarcas. En él se trata de la obediencia y del reconocimiento que los hijos deben a sus padres y a sus madres. Las bendiciones que Jacob, estando cerca de morir, da a sus hijos, son explicadas allí en un sentido místico.
Moral, ayuno y justicia social
El santo trata sobre la virtud del ayuno, denuncia la avaricia de los ricos y propone modelos de penitencia a través de las figuras de Elías, Nabot y David.
12° El libro de Elías y del Ayuno, escrito hacia el año 399. San Ambrosio trata en él del ayuno, de su virtud y de sus efectos. Muestra que fue mediante el ayuno que Elías realizó todos los prodigios que la historia sagrada relata sobre él. Cita otros muchos ejemplos de la eficacia del ayuno. Según él, el ayuno es el alimento del alma, la muerte del pecado, el fundamento de la castidad, etc.; se alza con fuerza contra el lujo de los banquetes y contra los desórdenes que conlleva la intemperancia.
13° El libro de Nabot, escrito hacia el año 395, contra la avaricia, la crueldad de los ricos y el abuso de las riquezas.
14° El libro de Tobías, escrito el año 376. El Santo hace en él el elogio de Tobías y de sus virtudes, y da excelentes lecciones contra la usura. Es sin fundamento que se ha querido disputar esta obra a san Ambrosio.
15° Los cuatro libros de la Interpelación o de la queja de Job y de David, escritos hacia el año 383, son también ciertamente de san Ambrosio. Se encuentran en los dos primeros las quejas que Job y David dirigen a Dios sobre la debilidad y la miseria del hombre. En los otros dos libros, responde a las injustas quejas de aquellos que critican que los impíos sean felices en esta vida y los justos en la adversidad.
16° La Apología de David, escrita hacia el año 384. El autor justifica en ella a David y muestra que expió mediante la penitencia los crímenes que había cometido, lo cual es raro entre las personas de su rango. Existe otra apología de David que lleva también el nombre de san Ambrosio; pero no parece cierto que sea de este Padre.
Comentarios escriturísticos y deberes del clero
Análisis de los Salmos y del Evangelio según san Lucas, completado por el tratado de los Oficios que define la conducta moral de los ministros de la Iglesia.
17° Los Comentarios sobre los Salmos. Toda esta obra se reduce a doce homilías o discursos que se cree fueron recopilados por alguno de los discípulos del Santo. Solo hay un pequeño número de salmos explicados.
18° El Comentario sobre san Lucas, escrito en 386, es una serie de discursos sobre este evangelista. El santo doctor se atiene al mismo tiempo al sentido literal, histórico y místico, y aprovecha todas las ocasiones para combatir las herejías que reinaban en su tiempo.
19° E l Tratado de los Oficios de los Traité des Offices des ministres Obra de moral clerical inspirada en Cicerón. ministros. Ambrosio tenía un cuidado particular de elegir solo a dignos ministros de la religión. No quería que los miembros de su clero se mezclaran en asuntos temporales, y les ordenaba contentarse con su patrimonio, o, si no tenían ninguno, con el honorario que se les daba. Fue para enseñar a todos sus clérigos a ser verdaderamente la luz del mundo que compuso, hacia el año 386, estos tres libros de los Oficios de los ministros. Se encuentran también en esta obra detalles sobre los principios generales de la moral evangélica y que, bajo este aspecto, convienen a todos los cristianos.
La excelencia de la virginidad
Serie de obras dedicadas a su hermana Marcelina y a las vírgenes cristianas, exaltando este estado de vida a la vez que precisa los deberes de piedad y retiro.
20° Los tres libros de las Vírgenes o de la Virginidad, a Marcelina. Solo habían pasado dos años desde que san Ambrosio era obispo, cuando Marcelina, su hermana, le pidió que pusiera por escrito lo que había dicho en el púlpito sobre la excelencia de la virginidad; pues trataba a menudo este tema los domingos. Él accedió a su petición y compuso sus tres libros de las Vírgenes en el año 377.
La elegancia con la que está escrita esta obra ha hecho que sea justamen te admirada po saint Augustin Citado por su definición de la caridad fraterna. r san Jerónimo y por san Agustín. Pero es sobre todo recomendable por la unción y el espíritu de piedad que se observan en ella por todas partes. Los dos primeros libros se emplean en mostrar la excelencia de la virginidad y en hacer sentir las ventajas espirituales que procura. El autor insiste en las virtudes de la santísima Virgen, a quien propone como modelo a quienes han abrazado este estado; elogia a santa Inés; cita el ejemplo de santa Tecla, y los detalles en los que entra sobre estos objetos están embellecidos con todas las gracias y figuras de la retórica. En el tercer libro, trata de los principales deberes de las vírgenes; les recomienda no beber vino, evitar las visitas, aplicarse a los ejercicios de piedad, rezar y reflexionar a menudo durante el día, repetir la oración dominical y los salmos por la noche al acostarse y por la mañana al levantarse, y comenzar cada día con la recitación del símbolo, que es el resumen y el sello de nuestra fe. Quiere que las vírgenes vivan en esa tristeza saludable que obra la salvación; que eviten toda alegría inmoderada, y principalmente el baile, del cual hace sentir el peligro.
21° El libro de las Viudas, escrito hacia el año 377. En él exhorta a las mujeres que habían perdido a su marido a guardar una castidad perpetua.
22° El libro de la Virginidad, escrito al año siguiente. El santo doctor da en él, según la Escritura, una alta idea de esta virtud; pero no quiere que las jóvenes tomen ligeramente el velo cuando son de carácter inconstante. «Algunos», dice, «se quejan de que el número de vírgenes hará pronto perecer al género humano. Quisiera saber quién ha carecido de mujeres y quién se ha encontrado en el caso de no hallar ninguna». El santo doctor hace observar que no son las vírgenes, sino la guerra y el mar los que destruyen la especie humana. Sin embargo, no quiere que cualquiera abrace ligeramente el estado de virginidad: no solo el matrimonio es santo, sino que es el estado general de quienes viven en el mundo.
23° El libro de la Institución de una virgen, escrito hacia el año 391. Este libro contiene la refutación de Bonoso, quien renovaba el error de Helvidio, el cual consistía en negar que la santa Madre de Dios haya vivido en una virginidad perpetua. El autor recuerda allí las instrucciones que había dado a Ambrosia, una de las vírgenes que servían a Dios en Bolonia bajo su guía; y hace ver que el retiro, el silencio, la humildad y la oración son el principal deber de una virgen cristiana. Describe allí las ceremonias acostumbradas cuando una virgen abrazaba solemnemente este estado. Se presentaba al pie del altar, donde hacía su profesión ante el pueblo; el obispo, después de las instrucciones relativas a la circunstancia, le daba el velo que la distinguía de las otras vírgenes; pero no se le cortaba el cabello como a los clérigos y a los monjes. El santo doctor termina rogando a Jesucristo que asista a estas bodas espirituales y reciba a su esposa, que se consagra a él públicamente, después de haberse consagrado mucho tiempo antes en espíritu y en su corazón.
24° La Exhortación a la virginidad, escrita hacia el año 393. Son instrucciones dirigidas a las hijas de Juliana, viuda de Florencia.
25° La Invectiva contra una virgen que se había dejado corromper. El Santo la exhorta a llorar su falta y a expiarla mediante la penitencia.
Misterios y Sacramentos
Instrucción de los neófitos sobre el bautismo, la confirmación y la Eucaristía, afirmando la presencia real de Cristo por el poder de la consagración.
26° El libro de los Misterios o de los Iniciados. En su libro sobre los misterios, compuesto en 387, instruye a los nuevos bautizados y les explica con gran claridad las ceremonias del bautismo y de la confirmación, así como la doctrina de la Iglesia sobre el sacramento de la Eucaristía. No se puede dudar que esta obra sea del santo doctor; le es atribuida por todos los autores, y esto se prueba además por la primera parte de la obra misma. El autor, después de haber explicado las antiguas figuras de la Eucaristía, como el sacrificio de Melquisedec, el maná, el agua salida de la roca, añade: «Diréis quizás: Pero veo otra cosa; ¿cómo puedo estar seguro de que recibo el cuerpo de Jesucristo? Voy a probar que no es lo que ha sido formado por la naturaleza, sino lo que la bendición ha consagrado, y que la bendición es más poderosa que la naturaleza, puesto que la cambia». Cita a este respecto varios milagros, entre otros el de la vara de Aarón cambiada en serpiente, y finalmente el misterio de la Encarnación que compara con el de la Eucaristía. «Una virgen», dice, «ha dado a luz, lo cual es contrario al orden de la naturaleza; ahora bien, el cuerpo que consagramos nació de una virgen. ¿Por qué buscáis el orden de la naturaleza en el cuerpo de Jesucristo, puesto que Jesucristo nació de una virgen contra el orden de la naturaleza? Jesucristo tenía una carne real que fue clavada en la cruz y depositada en el sepulcro. Así, la Eucaristía es el verdadero sacramento de esta carne. Jesucristo nos lo asegura él mismo, al decir: Esto es mi cuerpo. Antes de la bendición de las palabras celestiales, es otra naturaleza; después de la consagración, es su cuerpo... Si la bendición de un hombre es capaz de cambiar la naturaleza de las cosas, ¿qué diremos de la consagración divina, donde operan las palabras del Salvador mismo? La palabra de Jesucristo, que de la nada podía hacer lo que no era, ¿no tendrá el poder de cambiar lo que es en lo que no era?». El Santo recomienda a los nuevos fieles mantener secretos los misterios de su fe, debido al abuso que los paganos podrían haber hecho de ellos. San Agustín, que fue bautizado p or san Ambrosi Saint Augustin Citado por su definición de la caridad fraterna. o en 387, asistió sin duda a los discursos que el santo arzobispo hizo a los neófitos en aquel tiempo.
27° Los libros de los Sacramentos no son de san Ambrosio. Se encuentra la misma doctrina y algunas de las mismas expresiones que en los Misterios, en los seis libros sobre los Sacramentos, que son atribuidos a san Ambrosio por los escritores del siglo IX y en los manuscritos del VIII. El autor de esta obra era un obispo que vivía en un lugar donde había muchos catecúmenos adultos, y donde todavía se encontraban restos de idolatría. Los libros sobre los Sacramentos son una imitación del de san Ambrosio sobre los Misterios, con la diferencia de que la primera obra es más larga y que su estilo es bajo y rastrero. Si no fuera de san Ambrosio, como dudan los nuevos editores de este Padre, así como Ceillier y Rivet, la causa de la Iglesia ganaría, puesto que en lugar de un testigo de su doctrina tendría dos. Véase a los nuevos editores de san Ambrosio, t. II, p. 341.
28° Los dos libros de la Penitencia, escritos hacia el año 384. En su libro, refuta algunas objeciones de los novacianos; luego muestra que la penitencia es falsa e infructuosa cuando no está acompañada del cambio de corazón en el cual consiste su esencia. El santo doctor exhorta a los fieles a la comunión frecuente, porque la Eucaristía es nuestro pan espiritual y nuestro alimento diario.
Defensa de la fe y dogma trinitario
A petición del emperador Graciano, Ambrosio redacta tratados importantes refutando el arrianismo y estableciendo la divinidad del Espíritu Santo y la Encarnación.
29.º Los cinco libros de la Fe. Habiendo hecho Eritigerme, rey de los godos, una irrupción en las tierras de los romanos, en Tracia y Panonia, Grac iano qu Gratien Emperador romano de Occidente, protector de Ambrosio. iso pasar a Oriente con un ejército para socorrer a Valente, su tío; pero resolvió al mismo tiempo prevenirse contra las trampas de los arrianos, de quienes Valente era protector. Con este fin, rogó a san Ambrosio, por quien sentía una veneración singular, que le diera por escrito algunas instrucciones contra el arrianismo. El santo Arianisme Herejía combatida por Columbano en Italia entre los lombardos. arzobispo, para secundar sus piadosas intenciones, compuso, en 377, su Tratado de la Fe a Graciano, o de la Trinidad. Esta obra está dividida en cinco libros, de los cuales los tres últimos fueron escritos solo en 379. Es una excelente refutación del arrianismo. El autor establece allí el dogma con tanto ingenio como fuerza y solidez, y da las respuestas más satisfactorias a las objeciones. 30.º Los tres libros del Espíritu Santo, escritos en 381, a petición de Graciano. El estilo de los libros del Espíritu Santo es menos conciso y más sencillo. Es, dice san Agustín, porque el tema no necesita los adornos del discurso para tocar el corazón, y basta con establecer mediante pruebas sólidas la consustancialidad de la tercera persona de la santísima Trinidad. Se encuentran allí varias cosas copiadas de san Atanasio, de Hegesipo y de san Basilio, sobre la misma materia. 31.º El libro de la Encarnación, escrito en 382. Es también una refutación de los arrianos, dirigida a dos oficiales de la corte de Graciano.
Cartas, oraciones fúnebres y liturgia
Presentación de su vasta correspondencia, de sus elogios fúnebres imperiales y de su influencia duradera en la himnografía y el rito milanés.
32.º Las Cartas, en número de noventa y una. Se dividen en dos clases en la última edición: la primera clase contiene aquellas cuya fecha se ha podido fijar, y la segunda, aquellas de las que no se tiene una época cierta.
33.º Los libros sobre la muerte de Sátiro. San Ambrosio pronunció la oración fúnebre de su hermano Sátiro el día de los funerales. Siete días después, se acudió al sepulcro de Sátiro para repetir las oraciones de la Iglesia, según lo que se practicaba entonces. San Ambrosio hizo por segunda vez el elogio de su hermano; y como se extendió mucho sobre la felicidad de una muerte cristiana y sobre la resurrección de los muertos, este elogio es comúnmente llamado el Discurso sobre la Resurrección.
34.º Los Discursos sobre la muerte de Valentiniano y de Teodosio.
35.º Varios Himnos. La Iglesia latina canta aún en su oficio himnos compuestos por Ambrosio. San Agustín, san Isidoro, Beda, el concilio de Roma en 430, etc., le atribuyen doce, tales como Deus Creator omnium; Jam surgit hora tertia; Veni, Redemptor gentium; Illuminans Altissimus; Aeterna Christi munera; Somno refectis artibus; Canors paterni luminis; O lux beata Trinitas; Fit porta Christi pervia, etc. La mayoría de los himnos de las ferias de la Iglesia latina parecen ser del mismo Santo. Se dice que él estableció primero la costumbre de cantar himnos en la iglesia. Aquellos de los que es autor están compuestos de manera que el sentido termina en el cuarto verso, sin que se puedan cantar a dos coros. San Hilario compuso también himnos en el mismo tiempo. Jorge Casandro, en la epístola dedicatoria de su colección de himnos, hace una observación sobre aquellos que están titulados: Himnos de san Pedro y de san Pablo, etc. No se debe, dice, entender otra cosa, sino que son himnos a la alabanza de Dios, en memoria de san Pedro y de san Pablo; y estas expresiones, iglesia, altar, misa de san Pedro y de san Pablo, etc., tienen la misma significación. Esta manera de hablar se encuentra en san Ambrosio, en san Agustín, etc.
La liturgia de Milán, llamada ambros iana, Milan Ciudad italiana donde el santo posee un altar y una fiesta anual. recibió un nuevo lustre de nuestro santo doctor; pero está probado por sus mismos escritos que era más antigua que él, al menos en cuanto a ciertos puntos tomados de la liturgia romana. Se considera a san Bernabé, o más bien a san Merocles, como el primer autor de esta antigua liturgia. Véase el Padre Lebrun, Explication des cérémonies de la messe, t. II, diss. III, p. 175; l'Origine Apostolica della Chiesa Milanese e del rito della stessa, opera del dottore Nicolo Sonmani, oblato e prefetto della bibl. ambros. in Milano, 1755; Muratori, Antichità, etc., diss. LVIII, de riti della Chiesa Ambrosiana, p. 222.
En el apéndice de la edición de los Benedictinos, encontramos dos oraciones para recitar antes de la misa. Algunos críticos, sin embargo, han pensado que la de estas oraciones que comienza con estas palabras: Summe Sacerdos, podría ser de nuestro Santo, y que representa bastante bien su estilo. Se puede ver sobre el himno Te Deum, el Padre Le Brun; la vida de san Agustín, etc.
Análisis literario e historia editorial
Evaluación del estilo noble y conciso de Ambrosio e inventario de las grandes ediciones académicas de sus obras completas.
San Ambrosio había compuesto otras obras que no han llegado hasta nosotros. Se le han atribuido otras que no son suyas y de las cuales no diremos nada.
San Ambrosio, en las reglas que prescribe al orador, exige un estilo sencillo, claro, lleno de fuerza y gravedad, que excluya la afectación y los adornos rebuscados. Sin embargo, él mismo cayó en los defectos que censuraba, porque eran los de su siglo; pero los juegos de palabras y agudezas que emplea a veces no impiden que se encuentre en sus obras mucha fuerza, patetismo y unción. Fénelon cita la carta a Teodosio como prueba de la primera de estas cualidades, y los discursos sobre la muerte de Sátiro como prueba de la segunda. Los libros que el santo doctor trabajó con esmero son pulidos, ingeniosos, adornados con flores y figuras; en general, su estilo es noble, conciso, sentencioso, centelleante de agudezas, y posee siempre cierta dulzura que cautiva al lector. Sus cartas, especialmente las que escribió a los emperadores, son obras maestras; en ellas se ve que el Santo conocía el mundo y los asuntos públicos, y que sabía adaptarse a todos los rangos.
La edición de las Obras de san Ambrosio por el cardenal Montalto, posteriormente Papa bajo el nombre de Sixto V, es la más estimada de todas las antiguas. Ha sido reimpresa varias veces. Dom du Frische y Dom le Nourri, religiosos de la Congregación de San Mauro, dieron una nueva que eclipsó a todas las demás, y que apareció en París en 1 Congrégation de Saint-Maur Monjes eruditos que editaron las obras de Ambrosio en el siglo XVII. 686, 1690, 2 vol. in-fol. Richard Simon, sin embargo, les reprochó haber dejado en el texto varios errores que Dom Lemerault, bibliotecario de Saint-Germain-des-Prés, había emprendido corregir. Véanse las cartas críticas de Richard Simon y Dom Ceillier.
La edición de las Obras de san Ambrosio por los benedictinos fue reimpresa en Venecia en 1752, 4 vol. in-fol.
Los libros de la Virginidad fueron traducidos al francés por el Padre Duranti de Bonrecueil, oratoriano, quien los hizo preceder de una curiosa disertación sobre las vírgenes. Esta traducción, en un vol. in-12, 1729, es estimada, así como la de las cartas del santo doctor, por el mismo, en 3 vol. in-12, 1741.
El abad de Bellegarde tradujo el Tratado de los Oficios de los ministros, 1 vol. in-12, 1691.
Este relato es del Padre Giry: lo hemos revisado y completado con la Historia de los autores sagrados y eclesiásticos, de Dom Ceillier, y la Francia literaria, de Dom Rivet.
Anexos y entidades vinculadas
Datos estructurados para la exploración: acontecimientos, milagros, citas, lugares, atributos, patronazgos y entidades importantes citadas en el texto.
Acontecimientos clave
- Elección como obispo de Milán
- Composición del Hexamerón hacia el 389
- Bautismo de san Agustín en 387
- Redacción de tratados sobre la virginidad para su hermana Marcelina
- Lucha contra el arrianismo bajo los reinados de Graciano y Valente
Citas
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La bendición es más poderosa que la naturaleza, puesto que la cambia.
Libro de los Misterios -
Esto es mi cuerpo. Antes de la bendición de las palabras celestiales, es otra naturaleza; después de la consagración, es su cuerpo.
Libro de los Misterios