5 de julio 17.º siglo

San Miguel de los Santos

Trinitario Descalzo

Fiesta
5 de julio
Fallecimiento
10 avril 1625 (naturelle)
Categorías
religioso , confesor , superior
Época
17.º siglo

Nacido en Cataluña en 1591, Miguel de los Santos se unió a la orden de los Trinitarios desde muy joven antes de abrazar su reforma descalza. Reconocido por su austeridad extrema, su castidad heroica y sus éxtasis místicos durante la misa, murió a los 33 años en Valladolid. Fue canonizado en 1862 por la Iglesia católica.

Lectura guiada

4 seccións de lectura

S. MIGUEL DE LOS SANTOS, TRINITARIO DESCALZO

Vida 01 / 04

Orígenes e infancia ascética

Miguel nace en Cataluña en 1591 y manifiesta desde la infancia una piedad extrema, marcada por un voto de castidad y prácticas de mortificación precoces.

Difficillimum aut impassibile asserunt sapientes in praesenti gaudere cum mundo et in aeternum exultari cum Christo.

Los Santos aseguran que es muy difícil y, por así decirlo, imposible regocijarse aquí abajo con el mundo y compartir en la eternidad la felicidad de Cristo. Joan. Suresh.

Este santo nació en Vich, Cataluña, el 29 de septiembre de 1591; tuvo por padre a Enrique Augemit; su madre se llamaba Margarita de Monserrada. Ambos eran de buena familia y se hacían notar por su probidad, así como por sus sentimientos religiosos. Este niño de bendición despreció el mundo antes de conocerlo; y, desde su más tierna juventud, hizo voto de castidad perpetua. Su padre, al ser informado, le propuso un día riendo que entrara en el estado matrimonial. Espantado por esta propuesta, Miguel se deshizo en lágrim as; y, Michel Religioso trinitario español conocido por su ascetismo y sus éxtasis. corriendo hacia un altar de la Santísima Virgen, renovó con gran fervor el voto que ya había hecho. A la edad de seis años, urgido por el deseo de seguir los pasos de los Santos, fue a esconderse en una caverna. Allí se entregaba a piadosas meditaciones sobre los sufrimientos de Jesucristo y se abandonaba a tiernos sentimientos de compasión, cuando aquellos a quienes su padre había enviado en su búsqueda lo obligaron a regresar a casa. Al volver bajo el techo paterno, no disminuyó en nada la severidad del género de vida que se había propuesto seguir. Todo ocupado en su salvación, este santo niño no vivía más que para el cielo y se mantenía sin cesar en la presencia de Dios. Sus mortificaciones eran tan rigurosas que cuesta comprender cómo una edad tan tierna pudo soportarlas. Ayunaba tres veces por semana, dormía sobre sarmientos, no tenía más que una piedra por almohada y se disciplinaba frecuentemente. Había elegido a san Francisco de Asís como modelo y no temía imitar a este saint François d'Assise Fundador de la Orden de los Hermanos Menores. perfecto discípulo de Jesús crucificado.

Fundación 02 / 04

Compromiso con los Trinitarios

Ingresó en la Orden Trinitaria a los doce años y posteriormente se unió a la reforma de Juan Bautista de la Concepción para practicar una regla más rigurosa.

Miguel solo tenía doce años cuando tomó la resolución de abrazar el estado religioso. Con esta intención, se dirigió a Barcelona y se presentó ante los Trinitar ios, quiene Trinitaires Orden religiosa a la que Miguel se une en Barcelona. s lo admitieron al noviciado. Tan pronto como alcanzó la edad fijada por los cánones de la Iglesia para poder profesar válidamente, pronunció sus votos y se consagró así al Señor de manera irrevocable en Zaragoza, el 30 de septiembre de 1607. Pocos meses habían transcurrido desde aquella época tan importante para él, cuando supo del éxito de la Orden de la Santísima Trinidad, que el beato Juan Baut ista de la Concepción acababa Jean-Baptiste de la Conception Reformador de la Orden de la Santísima Trinidad. de emprender. El nuevo profeso tenía demasiado celo por su perfección como para no aprovechar este precioso medio de salvación que la Providencia le ofrecía. Se apresuró, pues, a unirse a los santos religiosos que secundaban al beato Juan Bautista en esta saludable empresa, y pronto se distinguió por el fervor con el que practicó la regla primitiva del instituto, que los reformados observaban en todo su rigor. Sus virtudes no tardaron en brillar con el más vivo resplandor; estaban tan bien arraigadas en su alma que los estudios a los que se dedicó, por voluntad de sus superiores, no disminuyeron en nada su fervor. Su fidelidad a las menores observancias era tan grande que nunca se le pudo encontrar falta alguna en ningún punto de la regla. Lleno de estima por la castidad, de la cual había hecho voto desde su primera infancia, conservó intacto, hasta la muerte y con un cuidado extremo, este tesoro inestimable. Su pobreza era tal que no tenía por todo vestuario más que una sola túnica. El tiempo no había debilitado el ardor que el siervo de Dios había tenido desde sus años más jóvenes por la mortificación; así pues, afligía su cuerpo con rudos cilicios, con sangrientas disciplinas y con un ayuno continuo. Nunca bebía vino y pasaba a veces una semana entera sin tomar alimento alguno; y el que tomaba habitualmente era tan módico, y tan poco apto para halagar el gusto, que se convertía también para él en un ejercicio de penitencia. Dedicaba muy poco tiempo al sueño y pasaba el resto de la noche, ya sea en piadosas meditaciones, ya sea en la contemplación de las cosas celestiales. Estaba tan ocupado con el cielo que parecía estar fuera de sí mismo cuando hablaba de él o cuando escuchaba a alguien tratar esta materia sublime.

Teología 03 / 04

Vida mística y servicio al prójimo

Reconocido por sus éxtasis y su amor a la Eucaristía, se dedicó también a la predicación y a la confesión entre todas las clases sociales.

Una virtud tan perfecta no era en Miguel sino el efecto del ardiente amor que sentía por Dios. Pedía sin cesar al Señor, mediante instantes oraciones, que le diera un corazón nuevo que ardiera con las más puras llamas de la caridad. Deseos tan santos merecían ser escuchados: así, su alma estaba como inundada de esas dulzuras espirituales que Dios reserva para sus amigos más fieles y que son un anticipo de la felicidad eterna. Era sobre todo en el altar donde recibía estos preciosos favores; celebraba los santos misterios con tanta devoción que despertaba la piedad de todos los que asistían a su misa. Se le vio varias veces arrebatado en éxtasis durante la elevación. Pero, por muchas consolaciones que gustara en los ejercicios de piedad, sabía desprenderse de ellas para cumplir los deberes que la caridad le imponía respecto al prójimo. Penetrado de la importancia de estos deberes, se dedicaba por entero al servicio de sus hermanos. Daba consejos a quienes reclamaban el socorro de sus luces, instruía con sus predicaciones y consagraba cada día un tiempo considerable a escuchar a los fieles en el tribunal de la penitencia. Una conducta tan caritativa, unida a su reputación de santidad, lo convirtió en objeto de veneración no solo del pueblo, sino también de los grandes e incluso de los príncipes. Lejos de envanecerse en su corazón a causa de estas muestras de estima que recibía frecuentemente, tenía sentimientos tan bajos de sí mismo que se creía peor que los demonios, y no temía asegurarlo. Su mérito hizo que fuera elegido dos veces para gobernar casas de su Orden, en calidad de superior. Se encontraba al frente de la de Valladolid cuando el Señor le h izo saber Valladolid Ciudad de nacimiento del santo. que su muerte estaba próxima. Parecía que el cielo envidiaba a la tierra a un hombre tan perfecto, y que el Señor quería apresurarse a recompensar a un alma a la vez tan inocente y tan penitente. El santo religioso anunció a sus hermanos que pronto los dejaría. En efecto, el 10 de abril de 1625, entregó su espíritu a su Creador, en el lugar y el tiempo que había predicho; solo tenía treinta y tres años. Dios, que le había concedido el don de milagros durante su vida mortal, permitió que se realizaran varios en su tumba. Pronto se trabajó en el proceso de su beatificación, y el papa Pío VI lo colocó solemnemente en el rango de los bienave nturad Pie VI Papa citado como quien aprobó el culto a Julia en 1821. os el 24 de mayo de 1779. Finalmente, fue canonizado el 8 de junio de 1862, junto con los veintiséis mártires de Japón.

Culto 04 / 04

Muerte y reconocimiento eclesial

Muere a los 33 años en Valladolid tras haber predicho su fin; es beatificado por Pío VI en 1779 y canonizado en 1862.

Se le representa orando ante un altar donde el Santísimo Sacramento está expuesto. Esto recuerda la gran devoción que profesaba, desde su infancia, hac ia la Eucar Eucharistie Sacramento central cuya presencia real defiende Ambrosio. istía.

Hemos tomado esta biografía de los continuadores de G odescard, Godescard Hagiógrafo y fuente del texto. ed. Lefort.

Fuente oficial Les Petits Bollandistes, por Mons. Paul GUÉRIN, camarero de Su Santidad Pío IX.

Anexos y entidades vinculadas

Datos estructurados para la exploración: acontecimientos, milagros, citas, lugares, atributos, patronazgos y entidades importantes citadas en el texto.

Acontecimientos clave

  1. Nacimiento en Vich, Cataluña, el 29 de septiembre de 1591
  2. Voto de castidad perpetua desde la infancia
  3. Ingreso al noviciado de los Trinitarios en Barcelona a los 12 años
  4. Profesión religiosa en Zaragoza el 30 de septiembre de 1607
  5. Se une a la reforma del beato Juan Bautista de la Concepción
  6. Nombrado dos veces superior de casas de su Orden
  7. Murió en Valladolid a los 33 años
  8. Beatificación por Pío VI el 24 de mayo de 1779
  9. Canonización el 8 de junio de 1862

Milagros

  1. Arrebatado en éxtasis durante la elevación en la misa
  2. Don de profecía sobre su propia muerte
  3. Varios milagros realizados en su tumba después de su muerte

Citas

  • Difficillimum aut impassibile asserunt sapientes in praesenti gaudere cum mundo et in aeternum exultari cum Christo. Joan. Suresh (citado en la introducción)

Entidades importantes

Clasificadas por pertinencia en el texto