San Luciano de Antioquía
Presbítero y Mártir
Presbítero y mártir del siglo IV, Luciano de Antioquía es famoso por su revisión erudita de la Biblia griega, llamada edición de Luciano. Aunque sus discípulos cayeron en el arrianismo, su ortodoxia fue confirmada durante un sínodo en Antioquía. Murió mártir bajo la persecución de Maximino tras haber redactado una famosa apología de la fe.
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ESCRITOS DE SAN LUCIANO, EL SIRIO.
Legado literario y apología
San Luciano dejó una obra importante que incluye una versión de la Biblia y una apología de la fe cristiana redactada durante la persecución de Maximino.
San Luciano Saint Lucien Presbítero y mártir, célebre por su revisión de la Biblia Septuaginta. dejó a la posteridad varias obras excelentes que son otras tantas reliquias de su espíritu; además de su versión de la Biblia, existe una hermosa apología para la defensa de la fe y de la religión cristiana, que se llama la Profesión de fe de san Luciano, y que realizó en el momento en que M aximino Maximin Emperador perseguidor. perseguía a los cristianos con tanto rigor. (Se puede leer esta fórmula en Dom Ce llier, p. 7 Dom Cellier Historiador y autor eclesiástico citado como fuente. 5.) San Luciano compuso además diversas obras pequeñas sobre la fe, y algunas cartas muy breves de las cuales nos queda muy poco. Ruin aporta un fragmento del cual el P. Colonia, jesuita, Lardner y Bullet han sacado un buen provecho. He aquí el texto: «Si se niegan, decía Luciano, a aceptar mi testimonio sobre la divinidad de Jesucristo, no tienen más que consultar sus anales, y profundizar en sus faltas y en sus archivos, encontrarán que, en tiempos de Pilato, mientras Cristo era ejecutado, el sol desapareció, y el universo fue sepultado en las tinieblas en pleno mediodía».
Relaciones con el arrianismo
Aunque sus discípulos se inclinaron hacia el arrianismo, la ortodoxia de Luciano fue confirmada en un sínodo en Antioquía y por los elogios de grandes santos.
Este santo mártir no fue tan afortunado en sus discípulos, pues la mayoría, abandonando la verdadera fe, se adhirieron a los impío Arius Hereje cuya doctrina negaba la divinidad de Cristo. s de Arrio; y su imprudencia llegó hasta tal punto que, para realzar aún más su secta, se llamaron lucianistas, tal como Arrio los calificaba cuando les escribía; pero desde entonces, Mario Victorino los llamó arrianos. No obstante, su impostura fue descubierta algún tiempo después, y se aseguró que san Luciano nunca había sido infectado por la herejía; esto fue reconocido muy evidentemente en un sínodo celeb rado en Antioche Ciudad antigua donde residía santa Publia y su comunidad. Antioquía bajo el emperador Constantino, donde la profesión de fe del Santo fue presentada por los mismos arrianos, quienes creían servirse de ella para autorizar sus errores. Pero se verificó, mediante ese mismo escrito, que san Luciano creía en la identidad de la sustancia del Padre y del Hijo, y que profesaba todo lo que los católicos creen al respecto, aunque no utilizara expresamente el término de consustancialidad, porque no estaba en uso en la Iglesia antes del Concilio de Nicea. San Atanasio mismo, escribiendo a Constante, Augusto, llama a Luciano santo, gran y religioso mártir. No se encontrarán menores elogios en el excelente panegí rico que san Juan Cris saint Jean Chrysostome Patriarca de Constantinopla cuyo apoyo causó el exilio de Anatolio. óstomo hizo en su honor.
La revisión de la Septuaginta
Experto en hebreo, Luciano produjo una edición de la Biblia griega que se convirtió en la referencia para las iglesias de Oriente, desde Constantinopla hasta Antioquía.
El trabajo de san Luciano sobre el Antiguo Testamento se limitó, según algunos, a revisar el texto a partir de diferentes copias de la Septuaginta, comparadas entre sí; otros dicen que lo corrigió basándose en el hebreo, del cual tenía un gran conocimiento.
Apr endemos de s saint Jérôme Padre de la Iglesia y fuente biográfica para Amando. an Jerónimo que antiguamente existían tres ediciones célebres de la Biblia griega: la de san Luciano, recibida en las iglesias de Oriente, desde Constantinopla hasta Antioquía; la de Hesiquio, adoptada por las iglesias de Alejandría y Egipto; finalmente, la que san Pánfilo y Eusebio habían dado a conocer a partir de las Hexaplas de Orígenes, y que se utilizaba en Palestina. El mismo Padre añade que la edición de san Luciano era la más exacta, la mejor purgada de
Se dice, escribe Dom Cellier, que todavía se encuentra hoy manuscrita en la biblioteca del Vaticano y en la de la reina Cristina.
falsificaciones reprochadas a Aquila, etc., y que, en consecuencia, a menudo se la llamaba, en un sentido absoluto , la Biblia de los Bible des Septante Traducción griega de la Biblia corregida por Pánfilo. Setenta o la Versión común. Véase san Jerónimo, prophét. in Paradip. in explic. Daniel et ep. ad Suniam et Fretelam. Eutimio dice además que la edición corregida por san Luciano era conforme al texto de la Septuaginta y que no se leía en ella ningún pasaje interpuesto. Todo el mundo conviene hoy, como observa el sabio Kennicott al hablar de la edición de san Luciano, diss. II, p. 397, que tiene más conformidad que ninguna otra con el verdadero texto de la Septuaginta, que es la versión común; por ello, los críticos miden la estima que se debe tener de un manuscrito de la Septuaginta según la mayor o menor conformidad que tenga con la edición de san Luciano.
Análisis crítico de los manuscritos
El texto compara la edición de Luciano con los manuscritos del Vaticano y de Alejandría, así como con otras ediciones célebres como la Complutense.
Es este el lugar para decir una palabra sobre los dos célebres manuscritos griegos del Vaticano y de Alejandría, el último de los cuales se conserva en el Museo Británico. Son los más antiguos que se conocen, pues se cree que son del siglo V. El primero fue impreso en 1587, por orden de Sixto V, pero con correcciones hechas a partir de otros manuscritos. Esta edición es conocida bajo el nombre de Sixtina. Cuando Grabe publicó el manuscrito de Alejandría, también hizo correcciones en él. Es cierto que los manuscritos del Vaticano y de Alejandría siguen en muchos lugares versiones diferentes. El segundo, como ha observado el P. Montfaucon, prolix. diss. in Hexaplo, p. 43, concuerda a menudo con las Hexaplas, mientras que el primero rara vez las sigue. La misma observación ha sido hecha por Grabe, Proleg. 3 vol., y por Blanchini, en sus Vinduses vet. cod., p. 256. Este último ha citado cuarenta y seis ejemplos para probar que el manuscrito del Vaticano es el más conforme a la edición de san Luciano; por ello, varios sabios le han dado la preferencia sobre el de Alejandría. Véase Walton, Proleg. Masius, proph. in Jos. Morin, Simon, l. II, c. 3; Wetstein, Proleg. in Non. Textum. grec.
Tenemos otras tres célebres ediciones de la Biblia de los Setenta: una llamada de Inglaterra, porque fue insertada en la Políglota de Walton, impresa en Inglaterra; la otra, llamada Complutense, porque fue impresa en Alcalá (lat. Complutum) en la Políglota del cardenal Jiménez (ha aparecido después en la Políglota de Le Jay); la tercera, llamada de Venecia, porque fue impresa en la ciudad de ese nombre por el famoso Aldo Manucio (antiguamente era muy seguida en Alemania). Todos los críticos convienen en que hay en las dos últimas muchas cosas tomadas de la versión de Teodoción. La primera merece la preferencia, según Walton, Masius, Morin, Simon, etc. Vid. loc. cit.
Defensa de su memoria
A pesar de las acusaciones de cisma relacionadas con Pablo de Samosata, los historiadores y Padres de la Iglesia confirman que Luciano murió en la fe católica.
Se ha sospechado de la fe de nuestro Santo, debido al testimonio desfavorable que da de él san Alejandro, obispo de Alejandría. Dice, en efecto, que Luciano vivió separado de la comunión de la Iglesia, bajo tres obispos de Antioquía consecutivos, a saber: Demus, Timeo y Cirilo. El motivo de esta separación era el apego de este Luciano al partido de Pabl o de Samosata, h Paul de Samosate Heresiarca condenado en el concilio de Antioquía. ereje condenado en el Concilio de Antioquía (269). Pero, en primer lugar, Dom Ceillier (l. III, p. 77, edición Vivès) piensa, junto con otros críticos, que el Luciano del que habla san Alejandro era diferente de nuestro Santo, puesto que san Alejandro no le otorga los títulos ni de sacerdote ni de mártir. Hay que añadir a esto que Eusebio, san Crisóstomo y san Jerónimo no dicen en absoluto que haya estado jamás separado de la comunión de la Iglesia, ni que haya caído en los errores de Pablo de Samosata. Luego, si se quiere ver absolutamente aquí a nuestro Santo, diremos que al seguir a Pablo de Samosata había sido engañado por los artificios de este heresiarca. En cualquier caso, murió en el seno de la Iglesia católica.
Anexos y entidades vinculadas
Datos estructurados para la exploración: acontecimientos, milagros, citas, lugares, atributos, patronazgos y entidades importantes citadas en el texto.
Acontecimientos clave
- Revisión del texto de la Biblia (Septuaginta)
- Redacción de una profesión de fe durante la persecución de Maximino
- Acusación de herejía (lucianistas/arrianos) desmentida por un sínodo en Antioquía
- Martirio por la fe cristiana
Citas
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Si se niegan a aceptar mi testimonio sobre la divinidad de Jesucristo, no tienen más que consultar sus anales... encontrarán que, en tiempos de Pilato... el sol desapareció.
Fragmento citado por Ruin